Pacharán en la cocina


Me he apuntado  a una cata de pacharán navarro. Quién lo hubiera pensado hace unos años, cuando sólo se oía hablar de catas de vinos. Hoy nos encontramos con catas de aceite, de quesos… y ninguna de ellas nos suena raro, hemos aprendido que nuestro paladar se puede educar para apreciar las diferentes características de cualquier producto.

Enero

Esta noche de enero de nuevo disfruto de mi momento pacharán: sentado en el sillón escucho música dando sorbos de mi copa de pacharán navarro.
Por alguna razón siempre el primer mes del año se nos hacen las cosas más cuesta arriba, o al menos eso tendemos a decir.

La columna de Patxi Arán

Se pueden contar muchas cosas del pacharán (en este blog podéis leer unas cuantas) pero también hay muchas otras que se pueden contar con el pacharán: conversaciones que se escuchan en una barra, escenas que vienen a la memoria a través del aroma de una copa de pacharán, anécdotas que se comparten con los amigos tomando una copa. 
Y son muchas las cosas que se oyen tomando una copa de pacharán, quizás  porque no hay bebida que anime mejor una sobremesa. Su amabilidad en el paladar, su larga y agradable permanencia en la boca parecen animar a hablar, contar confidencias… a sincerarnos con la familia y los amigos.
La Columna de Patxi recoge algunas de estas escenas. Me ocurren en la barra de cualquier bar bebiendo a sorbitos una copa de pacharán, como a mí me gusta. O se me ocurren al final del día en el sillón de casa, escuchando música mientras el dulzor de cada sorbito de pacharán va atrayendo el sueño.
Algunas te parecerán interesantes, quizás hasta divertidas. Seguramente otras no te dirán nada. Así es la vida: no todas las cosas que nos ocurren son divertidas ni a todo el mundo interesan por igual. En fin, confío que algo encuentres que merezca el tiempo que a leer este blog has dedicado.
Quiero aprovechar para agradecer al Consejo Regulador del Pacharán Navarro y a la Asociación de Hostelería la publicación de varias de las columnas en la revista de la asociación durante el año 2011. No sólo por el interés que han mostrado al publicarlas, también porque su publicación fue el germen de algo que fue creciendo hasta tomar forma de blog.
Y a ti también: gracias por leer. 

Pacharán con cabeza


Estoy de nuevo en la barra de un bar después de cenar, disfrutando mi copa de pacharán navarro a pequeños sorbitos, como a mí me gusta. Y “sin querer” escucho la conversación de mis vecinos de barra: al parecer varios de ellos están de acuerdo en que el pacharán es cabezón.

Pacharán y juventud


Cuando somos jóvenes siempre nos vemos distintos que las generaciones anteriores. Seguramente no lo seamos, pero nos vemos distintos y buscamos actitudes que marquen esas diferencias.
En mis tiempos jóvenes el pelo largo, el calimotxo, la canción de autor, las juergas por los bares hasta el alba y el cubata navarro o pacharán con naranja, butanito lo llamábamos. 

Vivir bien




De nuevo disfruto de mi momento pacharán: sentado en el sillón, escuchando música y dando sorbos de mi copa de pacharán navarro. Muchos días, mientras disfruto de este momento de tranquilidad, pienso: qué bien vivo.
Y viene a mi memoria el sorprendente, inolvidable texto del escudo en una vieja fachada: “Vive bien que has de morir”.
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